Tras caer por goliza ante Atlético de Madrid en la Copa del Rey el 12 de febrero de 2026 (4-0), Barcelona volvió a perder. Y es que este 16 de febrero, el equipo de Hans-Dieter Flick dejó ir 3 puntos y el liderato de La Liga ante el Girona. Este último conjunto tiene una plantilla con un valor equivalente a 1/7 parte del costo correspondiente al plantel del Barcelona. Además, se encuentra en el lugar número 12 de la tabla y ni siquiera pelea por puestos europeos.

El partido se jugó esta noche en el estadio Montilivi de Girona, en España. Para este encuentro, el equipo de la ciudad condal volvió a contar con Raphinha, quien estuvo ausente ante Atlético de Madrid por lesión. A pesar de esto, los blaugranas necesitaron ensuciar el juego con más faltas que el Girona y ni siquiera lo superaron en disparos a portería (9 contra 4).
Barcelona volvió a perder: aquí los síntomas de la debacle.
Desde hace meses, Barcelona manifiesta síntomas que su afición no percibe de manera positiva. Uno de ellos es el apartado defensivo, el cual refleja la realidad de dicho equipo. Por ejemplo, en la UEFA Champions League el equipo culé fue la defensa numero 22 tras la conclusión de la fase de liga, la cual tiene actualmente a 36 equipos.

Además, también en escenarios europeos, cada que el Barcelona enfrentó a algún equipo con larga trayectoria europea, perdió. En ese aspecto, su enfrentamiento como local ante el vigente campeón, el PSG, terminó con una derrota por 1-2. Poco después, el equipo de Hansi Flick enfrentó al Chelsea de visita en Stamford Bridge y casi le llenan la canasta: perdió 3-0, aunque pudo ser peor.
Ni en el ámbito local, Barcelona logra despuntar.

En el ámbito local, el plantel blaugrana tampoco pudo sortear al Real Madrid en el primer clásico de la temporada 2025-2026. El partido terminó 2-1 a favor del equipo que en ese instante, aún dirigía Xabi Alonso. Si bien es cierto en la Supercopa de España Barcelona se impuso ante los merengues, solo 1 mes y medio después el Atlético de Madrid los goleó en semifinales de Copa del Rey.
Durante este último encuentro, el Atlético de Madrid abrió el marcador con un autogol de Eric García. El central blaugrana hizo un pase retrasado al guardameta Joan García, sin embargo, este último no vio el balón y la esférica ingresó a su marco. Para ese instante, nuevamente, los fantasmas de la defensiva aparecían.

7 minutos después, Griezmann ampliaría la ventaja a 2-0. Para el minuto 33, Ademola Lookman pondría el 3-0 en un partido que para ese momento, no llegaba ni al medio tiempo. Inclusive ante de irse al descanso, Julián Álvarez se dio el lujo de extender una ventaja que para dicho instante, se veía definitiva en la serie: 4-0. Otra vez, pudieron ser 5 o hasta 6 en contra. Salió barata la cuenta.
Nueva humillación en Girona.
El trauma y la humillación sufridas en el estadio Wanda Metropolitano se replicarían solo 4 días después ante el Girona. Barcelona volvió a perder y Eric García, el mismo central del autogol ante Atlético de Madrid, volvió a ser el peor en la parte baja. Kounde también tuvo problemas para controlar los desplazamientos de Bryan Gil y Arnau en ataque.

Por si fuera poco, Lamine Yamal, el jugador más caro de la plantilla culé, desapareció otra vez. De acuerdo a usuarios de Google, fue el peor elemento de los 22 jugadores en cancha. Ni un desborde, ni oportunidades creadas y mucho menos una pizca de vértigo. Por momentos, el conjunto de la ciudad condal parece emular las hazañas de aquél Barcelona de fin de ciclo de Luis Enrique. Eso, en el mejor de los casos, porque en otros escenarios su semejanza llega a ser más acorde con el desempeño de la plantilla de Quique Setién. Sí, este último es aquél equipo que cayó 2-8 ante Bayern Munich en 2020: la masacre de Lisboa.

En términos netos, la plantilla del Barcelona tiene un valor casi 8 veces mayor a la del Girona. Para darse una idea, el plantel del equipo rojiblanco tiene un valor de mercado de 155.80 millones de euros. Por el contrario, la plantilla del Barcelona de Hansi Flick oscila los 1 mil 11 millones de euros: esto implica un costo superior al 641%. Los síntomas siguen ahí, latentes; el problema es que el paciente está en terapia intensiva, a solo minutos de declararse inconsciente.