El nuevo impuesto a los edulcorantes aprobado por el Gobierno de México ha generado inconformidad en la industria de bebidas y preocupación entre consumidores. El ajuste al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) incluye gravámenes para bebidas saborizadas con azúcar y versiones con edulcorantes no calóricos, lo que amplía el alcance de la medida fiscal a productos que antes estaban exentos.
De acuerdo con la Secretaría de Hacienda, a partir de 2026 las bebidas con azúcar pagarán 3.08 pesos por litro, mientras que las que contienen edulcorantes no calóricos tendrán una cuota de 1.50 pesos por litro. El sector empresarial considera que esta disposición afectará la competitividad y el acceso a productos bajos en calorías.

Santiago López critica el impuesto a los edulcorantes
Durante su participación en el debate público sobre la medida, Santiago López, director ejecutivo regional para América Latina y el Caribe del International Council of Beverages Associations (ICBA), expresó su desacuerdo con la decisión gubernamental.
“Pues esto resulta particularmente contradictorio, porque usted está penalizando las bebidas que utilizan los edulcorantes no calóricos, que son avalados por las autoridades regulatorias en todo el mundo, y pues esto afectaría a esas personas que quieren reducir el consumo de azúcar y de calorías.”
Impacto del impuesto a los edulcorantes en consumidores y empresas
Empresas del sector advierten que el nuevo IEPS incrementará los costos de producción y podría trasladarse a los precios finales. Además, señalan que la medida contradice las políticas internacionales que promueven opciones con bajo contenido calórico.
El debate sobre el impuesto a los edulcorantes sigue abierto mientras productores, expertos y legisladores analizan su impacto en el consumo, la innovación y la economía nacional.