El asesinato de Bernardo Bravo Manríquez, presidente de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán, conmocionó al sector agrícola de Michoacán. Las autoridades localizaron su cuerpo el 20 de octubre de 2025 dentro de su vehículo en la comunidad de Los Tepetates, con señales de violencia y una herida de arma de fuego. La Fiscalía del Estado indicó que colocaron el cuerpo al volante, lo que sugiere que trasladaron a la víctima desde otro lugar donde ocurrió el crimen.
Bernardo Bravo era una figura reconocida por denunciar las extorsiones que enfrentaban los productores de limón en la región. En meses previos, había reportado amenazas derivadas de su labor al frente del gremio citrícola. Su asesinato reavivó las alertas sobre la violencia que afecta al sector agroindustrial en el estado.

Reacciones oficiales al asesinato de Bernardo Bravo
La presidenta Claudia Sheinbaum lamentó el asesinato y aseguró que “tiene que haber justicia”. Durante su conferencia matutina, dijo que el Gabinete de Seguridad federal colabora con las autoridades estatales para esclarecer los hechos. Además, ordenó revisar las medidas de protección que asignaron a Bravo y proporcionar apoyo a su familia.
El gobierno de Michoacán también confirmó que coordina con fuerzas federales para mantener presencia en la zona de Tierra Caliente y reforzar la seguridad de los productores.
Investigación y detenciones tras el asesinato
Las autoridades detuvieron a Rigoberto “N”, presunto líder de una célula criminal vinculada a las extorsiones contra limoneros, y a “El Pantano”, identificado como posible autor intelectual del crimen. Ambos están relacionados con el grupo delictivo Los Blancos de Troya, activo en la región de Apatzingán.
La Fiscalía estatal continúa con las investigaciones para determinar el móvil exacto del asesinato de Bernardo Bravo y esclarecer si el crimen está relacionado directamente con las denuncias que el líder había presentado contra las extorsiones al sector citrícola.
