El evento no oficial de motociclismo Acamoto 2025, que miles de motociclistas celebraron el pasado fin de semana en el puerto de Acapulco, Guerrero, terminó con un saldo trágico: murieron ocho personas (siete motociclistas y una transeúnte), las autoridades detuvieron a 42 personas por faltas administrativas, aplicaron 290 infracciones de tránsito y decomisaron 115 motocicletas, tres de ellas con reporte de robo.
La Secretaría de Seguridad Pública de Acapulco, informó que los motociclistas comenzaron a llegar desde el viernes 16, y para el sábado17, la cifra superó los 10 mil 100 asistentes, con un aumento del 20% en un solo día.
Durante el evento, circularon en redes sociales numerosos videos que mostraban a motociclistas realizando acrobacias, carreras clandestinas y maniobras peligrosas, lo que provocó múltiples accidentes.

Recolectan 110 toneladas de basura tras el Acamoto
Además del saldo humano, el Acamoto también dejó una grave afectación ambiental. La Promotora de Playas, bajo la dirección de Alfredo Lacunza de la Cruz, recolectó 110 toneladas de residuos sólidos en playas y zonas turísticas, principalmente sobre la avenida Costera Miguel Alemán.
Desde la madrugada del domingo, empleados de hoteles, trabajadores municipales y personal del Fondo Nacional de Fomento al Turismo iniciaron labores de limpieza para restablecer la imagen del puerto.
Críticas divididas entre impacto económico y social
Mientras ciudadanos y usuarios de redes sociales expresaron su molestia por el desorden y los excesos, sectores empresariales como la Canaco-Servytur Acapulco defendieron el valor económico del evento.
El presidente de la Cámara, Alejandro Martínez Sidney, afirmó que el Acamoto 2024 dejó una derrama superior a los 200 millones de pesos y una ocupación hotelera del 70%. No obstante, insistió en que el evento requiere reglas claras, mayor vigilancia y control para evitar incidentes graves y daños colaterales.
¿Quién organiza el Acamoto?
Colectivos y clubes de motociclistas convocan este encuentro, que difunden de manera informal a través de redes sociales. Aunque el fundador, Ramón Pérez Rodríguez, aseguró que esperaban alrededor de 1,500 asistentes, la llegada masiva de participantes desbordó la logística y evidenció la falta de control en su organización.