El Gobierno mexicano alzó la voz frente a la propuesta del Congreso estadounidense sobre aplicar un impuesto del 5% a todas las remesas enviadas desde Estados Unidos. Las autoridades mexicanas calificaron esta medida, impulsada por congresistas republicanos, como discriminatoria, arbitraria y contraria a los tratados internacionales.
Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que la medida atenta contra el tratado vigente para evitar la doble tributación entre México y Estados Unidos. Además, recalcó que el gobierno estadounidense ya gravó con impuestos las remesas que los migrantes mexicanos envían, lo que convierte esta nueva carga fiscal en una medida inconstitucional.

Cancillería mexicana envía carta de protesta al Congreso de EU
El secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, confirmó que se elaboró una carta formal dirigida a los legisladores estadounidenses, en la que se expusieron argumentos técnicos y jurídicos para rechazar esta medida. El documento sostiene que los migrantes ya cumplen con sus obligaciones fiscales en EE.UU. y que las remesas representan cerca del 18% de sus ingresos.
Impuesto a remesas: Senado mexicano llama a la reflexión y al respeto bilateral
En paralelo, el Senado de la República también condenó la iniciativa estadounidense, alertando que podría incentivar el uso de vías informales para el envío de dinero, con los riesgos que eso conlleva. Legisladores mexicanos señalaron que esta medida violaría el principio de libertad económica y afectaría directamente a millones de familias que dependen de las remesas en estados como Guerrero, Chiapas, Oaxaca y Michoacán.
La presidenta Sheinbaum exhortó a los mexicanos residentes en Estados Unidos a ejercer presión social y política mediante cartas o mensajes a sus congresistas, expresando su oposición al nuevo impuesto.
«Este impuesto no solo afecta a México, sino a todos los países que reciben remesas de trabajadores», indicó.
Posibles consecuencias económicas tras aumento del 5% a remesas
Expertos advirtieron que un impuesto de este tipo no solo afectaría el flujo de divisas hacia México, sino que tendría implicaciones negativas para la economía estadounidense. El desincentivo al uso de canales formales de envío podría generar una economía paralela, además de erosionar la relación bilateral entre ambos países.